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CARTA ENVIADA POR LA MADRE DE JAVIERA, LA NIÑA ASESINADA POR ALFREDO CABRERA

Amigos y amigas.

Ha pasado harto tiempo ya desde que les envié mi primera carta. En ella hablaba que quedaba poco para el juicio oral… me equivocaba. Todavía estamos a la espera.

Una espera que ha sido eterna, sin embargo, las noticias se hacen igualmente presentes.

Dentro de los próximos días el programa de televisión Mea Culpa, presentará la historia de vida del criminal que asesinó a mi hija Javiera, quien hoy día tendría 7 años de vida. Allí se vinculan nuestras historias, la de mi hija y la mía a este asesino. Qué triste e inmerecido espectáculo. Un pobre asesino, víctima de la vida, intenta explicar qué lo motivo a este brutal asesinato. Un asesino inescrupuloso y desvergonzado, que no contento con todo el dolor provocado, con toda la vida destruida, apela a la comprensión de la opinión pública.

Me faltan las palabras y hasta los sentimientos para compartir con ustedes la impotencia que me produce saber como todavía se intenta entremezclar todo, como todavía se menciona a mi hija como hija suya, cuando fue él quien renunció a esa paternidad el día que terminó con la vida de mi niña. Y que por cierto, yo también se la niego. Mi hija es Javiera, Javierita, mi linda niña que hoy no está, y que fue y es mi hija, y quien, además en la coherencia que la caracterizó en su corta vida, también hubiese renunciado a ese animal de padre.

Amigos y amigas, que difíciles tiempos de ausencias, cómo aprender a vivir sin mi hija, cómo perdonarme su partida, como enfrentar a ese canal del estado que en total impunidad construyó esta historia. Mea culpa, el espacio en que asesinos se redimen.

Cuáles serán los argumentos para justificar el crimen, serán acaso los años de dictadura, (que vivimos miles de chilenos y chilenas), la muerte de su padre (historia de muchos y muchas), su pobre infancia, (la de muchos y muchas). Y probablemente la locura, la pobre locura manoseada nuevamente.

Estoy segura que no será la violencia de género, esa que mata, que históricamente ha matado mujeres, niños y niñas, en un acto egocéntrico y de destrucción de todo aquello que quedó fuera de su control. Cuando hablo de violencia de género, las mujeres sabemos de lo que estoy hablando, hablo de la violencia cotidiana, de palabras, de signos, de símbolos, hasta ésta, la que provoca la muerte. La violencia de género no es la locura. La violencia en contra de las mujeres ha recorrido la historia a través de distintas formas femicidas, las más generales, las más locales, las más públicas, las más privadas, las ruidosas y las silenciosas.

El asesinato de mi hija tiene un sólo antecedente, misoginia, femicidio y patriarcado.

Claudia Neira Oportus

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